TITONA

 Llevo escritos quince páginas hablando de nuestras mascotas, las que viven con nosotros y los que viven en el jardín y hoy he visto que no he hablado de nuestra gata, Titona, de llama así debido a que es una gatita de tamaño pequeño, o sea, es pequeñita, en catalán petitona, abreviado Titona. 

De las mascotas que tenemos es la más antigua, debe tener unos trece años, no lo sabemos exactamente ya no fue adoptada por nosotros de una casa de campo y no nos dijeron que edad tenia, cuando llego a casa teníamos a la perrita llamada Nina de la que ya he hablado, y en un primer momento la gata se mostró miedosa y se escondió en la habitación de uno de nosotros poniéndose encima de un armario al fin de poder dominar a la perrita y a nosotros.

Con el tiempo se fue adaptando y empezó a bajar de su torre de observación y poco a poco bajar a las estancias donde transcurría la vida cotidiana, comedor y cocina, pero lo que ocurrió es que la perrita que ya era muy mayor se murió y compramos un nuevo perro, Jocker, y vuelta a empezar, la gata al piso de arriba y encima del armario, hasta que al cabo de unos tres o cuatro días volvió bajar y estarse con nosotros, 


Al año siguiente compramos una compañera para Jocker, a la Nut, de la que también he hablado en este block y la gatita otra vez escondida, aunque esta vez ya no tardo tanto, la nueva casa, o no tan nueva, ya que llevaba allí mas de dos años, ya se la había hecho su hogar.

El problema de las gatas es el celo, cada tres semanas, mas o menos, lo tenía, y la pobre lo debía pasar fatal, se restregaba por todos los rincones, bajaba las escaleras arrastrándose por los escalones, no podíamos quitarnos la de encima y maullando se parar. Siempre estaba encerrada en casa, y suerte, si no hubiera sido así seguro que a estas alturas ya tendríamos una colonia de gatos. 

Un día decidimos llevarla al veterinario, ni ella ni nosotros estábamos bien cuando estaban con esos días, la operaron y al día siguiente ya volvía a estar en casa, y con ganas de correr y saltar, aunque pasados unos día nos dimos cuenta de que la barriga no se le cerraba del todo, y aprovechando la visita que ya estaba concertada como revisión nos fuimos al veterinario a consultarle, el veterinario joven la observó y dijo que no pasaba nada, que era normal, ya se le cerraría en unos días, por suerte durante la consulta entro el veterinario mayor, y al vernos nos saludo y comentamos el asunto, la miró y le dijo al joven que no había ningún problema pero ya que estábamos allí mejor darle un par de puntos y así la herida se cerraría mejor y antes. 

Suerte, una vez más, de Pere, ese gran veterinario y gran persona, al que se le nota que ama a su profesión y ama a los animales.

La herida se curó rapidamente y a partir de ese día Titona no sufrió mas su celo y vive tranquila.









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