Dos veces en nuestra vida hemos tenido acuario de peces, y al final por una cosa o por otra acabamos hartándonos de el.
El primero que compramos y para empezar no fue pequeño, tenía capacidad de unos ciento veinte litros, y claro, hay que comprar filtros, piedras para decoración, arena para el fondo, algunas plantas, y material para limpiar los cristales, una fortuna, pero ya lo teníamos, y los peces que nos recomendaron para empezar fueron de agua dulce, principalmente carpas, las más resistentes, pero claro, eran muy clásicos y quisimos algún más exótico, el vendedor nos aviso, es más difícil de que viva, para empezar no lo recomiendo, pero nosotros ni caso, aunque para llevarnos los peces nos recomendó esperar unos días para que el agua estuviera limpia y el acuario funcionando correctamente. Esta vez si que le hicimos caso.
Montamos el acuario con su arena, piedras, plantas y la bomba de agua y su filtro, era relajante oír el ruido del motor de la comba y principalmente el agua que caía de un tubo empujado por la fuerza de la bomba de agua.
Tardamos unos diez días en ir a buscar los peces, las carpas que nadaban por todos los sitios, unos de más pequeños que nadaban casi siempre por arriba y un par de ellos que comía residuos de los otros peces y un limpiador de cristales.

Cuando se compran peces nos aconsejaron no echarlos directamente al acuario, era conveniente antes que nada aclimatarlos, y la forma de hacerlo es coger un poco de agua del estanque y echarlo en la bolsa donde han venido los peces, los dejas allí un buen rato, más de una hora, luego pones las bolsas dentro del acuario otro rato y en un par de horas ya los puedes soltar libres.
En total eran unos doce peces, todos pequeños y con lo grande que era el acuario nos pareció que casi no se veían, ya que todos se habían ido al fondo y no nadaban.
Poco a poco se fueron acostumbrando al lugar y fueron saliendo de sus escondrijos y empezaron a mostrarse.
Es curioso ya que los peces cuando no se encuentran bien, tienen miedo o estás asustados pierden sus colores, pasan de unos llamativos y brillantes azules y rojos como se muestran en la foto superior, o contraste muy marcado entre negro y blanco en la foto inferior a unos descoloridos azules y rojos y el negro y blanco pasan a ser grises.
Casi no se nos murió ninguno y nos animamos con peces mas difíciles, Y también funcionó, aunque algún pez se comía las aletas del pez de la fotografía y aunque parezca mentira fue sobreviviendo sin casi aletas, el pobre daba pena, hasta que después de muchas semanas mal se acabo muriendo
Y también compramos un limpia cristalesA este si que le gustó la pecera, con el tiempo llego a medir mas de un palmo, era impresionante. Todo más o menos bien hasta que llegaron las vacaciones y estuvimos unos diez días fuera, y aunque por recomendación del encargado de la tienda de acuarios no les diésemos comida normal, ya que si echábamos mucha para los diez días se pudriría y si echamos poca se morirían de hambre, y nos vendió una comida que se echa y se va deshaciendo poco a poco en el acuario.
Y a pesar de todos los cuidados y recomendaciones cuando volvimos estaban todos muertos y el agua sucia y olía mal, el único sobreviviente fue el limpia cristales.
Lo cogimos, pusimos en una bolsa y lo dimos a la tienda. Luego vaciamos el acuario, lo limpiamos y lo dejamos vacío durante meses.
Un día paseando por el centro de la ciudad pasamos delante de la tienda de peces, había uno en una de las peceras, era grande y hermoso, mi mujer y yo nos miramos, y casi sin decir palabra entramos a preguntar el precio. En principio no lo quería vender, era una especie de reclamo, pero el final nos lo vendió y además por un buen precio, cabe decir que el dueño de la tienda había ido al mismo colegio que yo cuando eramos jovenes.
Nos lo reservó, ya que primero tuvimos que volver a llenar la pecera, esperar los días para que todo funcionara bien y por fin llego a casa, era un pez parecido a este:Quizás los rojos no eran tan rojos, era más azul, aunque era de esta especie, lo compramos que debía medir unos quince centímetros. le gusto la pecera, toda para el, cuando estaba contento y feliz sus colores brillaban con la luz del acuario vivió con nosotros más de dos años, le pusimos incluso nombre, se llamaba Zeus, fue creciendo hasta medir unos veinticinco centímetros. Hasta que un día al levantarnos lo vimos flotando encina de las aguas del acuario.
¿que la había pasado? No lo sabemos, podías ser muchas cosas, incluso que fuera ya mayor.
Cuando se muere un pez de cinco centímetros lo coges con la red y al retrete, pero con un pez de ese tamaño nos costaba más, aunque no tuvimos otro remedio que hacerlo, pero costo lo suyo, tanto fisicamente como moralmente
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