En la página de Nina ya comente que la hicimos criar, deseábamos tener algún cachorro descendiente de nuestra querida y apreciada Nina.
En principio en la tienda nos la vendieron como de raza y con pedigrí, aunque tampoco le damos mucha importancia a ello, pero si que queríamos tener hijos de su raza, por lo cual nos pusimos en contacto con la tienda que nos los vendió para ver como podíamos hacerlo, o si ellos tenían alguno en esos momentos en su tienda, no tenían ninguno pero nos dieron nombre, teléfono y dirección de una persona que había comprado uno, lo llamamos y estuvo encantado de que su perrito fuera padre, le dijimos que ellos tenían derecho, como padre, a elegir uno, nosotros nos quedaríamos otro y los demás los intentaríamos vender. Les pareció perfecto.
Cuando Nina tuvo los primeros síntomas de estar en celo le llamamos para para ir a su casa, estuvimos allí una tarde pero nada, no parecían muy predispuestos, les propusimos llevárnoslo un par de días a nuestra casa, así con mas tiempo cogieran confianza.
Ya en casa nuestra perrita parecía que si quería, yendo detrás de el, restregándose, pero el nada, nos miraba con cara de sorpresa, ¿que es eso¿?¿Que hago?
Al segundo día y ante la perspectiva de que eso no funcionaba, cogimos al macho, que de macho poco, y lo aproximamos a la perrita, casi empujándole y por fin paso, y por lo visto les gusto, ya que a las pocas horas repitieron ellos solos.
Esta es la madre y este es una fotografía de internet parecido al padre, tenia un pelaje marrón y gris.
Y quedó embarazada.
Al mes la perra se encontraba mal, jadeaba mucho, y llamamos a u veterinario, vino a casa y nos dijo que había cogido una infección y que mejor hacerle abortar.
Nos negamos, no nos fiamos mucho de el y la llevamos a otro, nos dijo que lo que pasaba era que normalmente estos perros paren unos tres o cuatro cachorros, pero que le parecía que llevaba muchos más, quizás siete u ocho, pero por el resto todo iba bien.
¡menuda infección¡,
y a los dos meses parió sus seis cachorros, la perra iba ajetreada de un lado para otro, intentando que nadie la molestara, hasta que por fin se sintió cómoda, pusimos sus cachorros en una caja con un un trozo de tela para calentarlos,
Era increíble, no se iba de su lado ni para comer, solamente se levantaba para ir a hacer sus necesidades corriente y vuelta a su lado, los lamía, los lavaba, iba a mear y vuelta otra vez.
Creo que estuvo sin comer más de tres días.
Cuando fueron creciendo las necesidades de comida de los pequeños fue aumentando y ella casi no tenia leche, como ha he dicho suelen tener tres o cuatro cachorros y tubo seis, por lo cual cuando entraba en la caja de sus críos esos se abalanzaban sobre ella chupándole o mordiéndole sus pezones y ella aguantaba todo lo que podía hasta que se tenia que ir de dolor.
Al poco más de un mes alguno ya saltaba de la caja y ella toda preocupada iba siguiéndole para que no se marchara muy lejos, pero lo peor fue cuando ya todos, menos una, supieron saltar, la perra era puro sufrimiento, se le iban y descarriaban sus hijos.
Y cuando ya pudieron comer solo vino el momento de desprenderse de los cachorros que no queríamos, uno para el padre, que al final fueron dos, dos los vendimos a y quedaban dos más, una que había salido muy pequeña, no sabíamos si era normal y una persona que se interesó por comprar una se la regalamos, y la nuestra, la llamamos Nora, y era la que cuando eran más pequeños la única que se quedaba en su caja sin poder o querer escaparse,
Lo que no nos gustaba era como se quedaba Nina cuando veía que le faltaba un cachorro y luego otro y otro, se pasaba horas olfateando por la casa para ver si lo encontraba.
Y esta es la imagen de Nora, o parecida, ya que de ella no conservamos ninguna fotografía.Nora era todo lo contrario que su madre, cuando la llevábamos al campo si había un charco allí estaba ella, Nina no había ido nunca a coger piedras, pelotas ni nada, Nora perseguía todo lo que se movía, un día te tiramos un tronquito y por error lo lanzamos y fue a chocar con un pino grandote, y ella detrás, el golpe que se dio contra el pino fue importante, pero ella contante, había conseguido atrapar la rama lanzada, un día fue una pelota y se nos fue cuesta abajo, y ella para allá que fue, el problema fue para poder volver, no podía subir. tuve que bajar yo como pude y traerla al camino.
Nora desde bien pronto vimos que tenía un problema digestivo, siempre iba con diarrea, la llevamos al veterinario y no sabían encontrar de donde venia el problema, probamos cincuenta clases de pienso, cincuenta dietas, todo, alguna vez casi conseguimos que hiciera las heces bien, pero fueron solo días, era horrible levantarte por la mañana y encontrarte el pasillo, o las escaleras que llevaban de las habitaciones a la planta inferior, o el comedor lleno de pequeños charcos de diarrea totalmente liquida.
También estaba afectando a su salud, poco a poco adelgazaba y su pelo ya no estaba brillante de hermoso.
Y así estuvimos seis años hasta que un día dijimos basta, y decidimos sacrificarla, ¿podíamos haber hecho algo más? ¿si habíamos vivido seis años así, porque no aguantar más años? Pero la decisión estaba tomada, la lleve a un veterinario u le dieron una inyección para dormirla. El veterinario no puso muchos problemas, supongo que ya sabia lo que nos hacía sufrir y que lo habíamos intentado.
Nina lo volvió a pasar mal, tanto que un día la llevábamos en el coche, por suerte con correa puesta y como era verano con la ventanilla bajada, y cuando pasamos por delante del veterinario donde habíamos sacrificado a Nora pego un salto desde su asiento fuera del coche, no se pudo marchar ya que tenia la correa puesta, paramos el coche, abrimos la puerta y cogimos a la perra y la llevamos otra vez dentro del coche.
Y ahora la pregunta ¿Conocía ella que allí estaba el veterinario y no le gustaba ir? Pues no, ella no iba a ese veterinario. ¿había hecho alguna vez algo parecido?, No, ya que no le gustaba salir, siempre con quería estar a nuestro lado. ¿por que salto precisamente allí? No lo se, pero siempre he creído que Nina tenia un sexto sentido y quizás sabía que allí había perdido a su última hija
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