JOKER - PARTE DOS
.... entramos en la consulta del veterinario que sin saberlo en aquel momento se convertiría en nuestro veterinario de cabecera, eran más o menos las ocho de la tarde, y la clínica veterinaria cerraba a las nueve y estaba llena de gente con sus mascotas esperando, la mujer que atendía a los que iban llegando tomando nota de lo que pasaba nos miró y preguntó que nos pasaba, le dijimos los que nos había pasado y en aquel momento salía de una de las visitas el veterinario que escuchó la conversación, echo una mirada al perro y a su hocico y boca y nos dijo no es nada, de todas formas hoy estoy de guardia, si ocurre algo, que no creo, me llamáis y nos entrego su tarjeta.
Efectivamente no paso nada, tampoco nos cobro nada por la rápida visita, muy diferente de los veterinarios que habíamos ido hasta entonces con nuestra anterior perra, que si análisis, que si radiografías que si esto, que si lo otro y acababa siendo un dineral y la mayoría de veces no tenia nada.
Cumplió un año y de vez en cuando aun lo llevábamos al adiestrador, no era un mal perro, sencillamente iba a la suya, olfateando todo, buscando sus tesoros, sus piedras, sus palos y sus pelotas.
Normalmente a un perro si quieres enseñarle dicen que se le tienen que dar premios, salchichas, chuches o cosas que le gusten, y a los goldens retriver más, ya que es una raza que tiene fama de ser muy glotones.
Cuando íbamos al adiestrador veíamos a los otros dueños y sus perros llevando en una mano la correa con el perro y en la otra un trozo de salchicha y el perro atento a la otra mano e iba siguiendo los pasos del dueño con tal de no perder de vista el manjar, sin embargo el nuestro podía ser que mirase la salchicha pero si a unos metros veía una pelota la vista y las patas para allá que iba. Con el adiestrador llegamos a la conclusión que si lo más importante para el era la pelota, pues en una mano la correa y en la otra la pelota, pero era tal su excitación que saltaba, se ponía delante, todo con tal de conseguirla.
Y al final decidimos dejar el adiestramiento, cuando íbamos de paseo por el campo igualmente lo dejábamos libre, y por la ciudad compramos un collar en forma de arnés que le rodeaba el cuello y también el torso, con lo que con un pequeño tirón el perro ya decía.
Hablando de paseos por el campo, Jocker tenia y tiene el espíritu de líder, de jefe de la manada, con lo cual había que hacer cosas para serlo y una de las cosas esta escaparse unos metros de nosotros en los paseos y buscar olores, y restregarse para que su cuerpo oliera a lo que encontraba. Y las cosas que solía encontrar y que olían a macho eran excrementos de otros perros o otros animales. Cuando encontraba se hacía el remolón ya que sabía que había reprimenda y cuando nos veía despistados se echaba encima de los excrementos revolcándose y restregándose, como es inteligente sabía que eso no podía hacerlo con lo cual tardaba en volver a nuestro lado y si eso pasaba ya intuíamos que algo iba mal, era el momento de llamarla, con tono grave y seria, el venia, despacio, no había prisa, y cuando ya estaba a nuestro lado empezábamos a sentir ese olor, le miramos por el cuello, que es donde siempre quedaba enganchada la porquería y efectivamente, allí estaba, entonces empezaban los reproches, gritos, "que has hecho, feo,pasa, feo" el nos miraba con una cara de incomprensión, "pero no veis, soy el perro más peligroso y grande del mundo, huelo que asusto a todos, yo os puedo proteger", si es paseo había sido andando el mal era relativo, a casa y una ducha, pero el problema era si habíamos ido en coche, ya que el habitáculo quedaba lleno de ese olor fétido y desagradable, en verano abrir todas las ventanillas, en invierno a aguantarse o a pasar frio.
Cuando tenia un año y cuatro meses decidimos comprar otro golden, una perrita, a la que llamaríamos Nut, Nuit "La Grande que alumbró a los dioses" es la diosa personificación del cielo según la mitología egipcia, aunque siempre queda una pequeña duda, no creíamos que pudiera haber problemas entre Jocker y Nut, y no los hubo, al contrario, Jocker la protegía y ella se dejaba.


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